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Come sano

La alimentación es una herramienta clave para mejorar la salud, el medio ambiente y el bolsillo, aquí te damos tres consejos a seguir:

1)    Compra frutas y verduras de temporada, si son de mercados locales y procedentes de agricultura ecológica, mejor que mejor.

¿Por qué?
El consumir frutas y verduras de temporada es una forma de alimentarse sana, nutritiva, variada y equilibrada, además es más barata.
El consumo de productos locales, supone importantes ahorros de agua y energía, ya que se evitan transportes innecesarios.
Etiquetas como la de Agricultura Ecológica, garantizan que se han seguido criterios ambientales y sociales en los procesos de producción.
Ver: Calendario de frutas y verduras

2)    Come menos carne

¿Por qué?
La producción de carne a gran escala para consumo humano, es perjudicial para el medio ambiente, debido a la deforestación necesaria para sembrar los alimentos que consumen estos animales, la cantidad de fertilizantes usados para sembrar los mismos, el agua que usan y el metano que emiten entre otros factores.
En las granjas industriales los animales se alimentan con piensos de baja calidad y se les suministra antibiótico de forma indiscriminada. Además, en muchos casos, los animales son tratados de forma cruel.
La ganadería ecológica, utiliza técnicas para producir alimentos con el menor coste ambiental y sanitario posible.
Dato curioso: Dos acres y medio de tierra son suficiente para alimentar a 20 vegetarianos o a 1 consumidor de carne. Además comer menos carne, es más saludable y económico.

3)    Evita productos: envasados individualmente, enlatados y que contengan transgénicos.

¿Por qué?
Los productos envasados son más caros, contribuyen a consumir más recursos y generar más basura.
Compra a granel o tamaños grandes. Los enlatados además contienen gran cantidad de conservantes y aditivos.
Los transgénicos que llegaron con la promesa de erradicar el hambre en el mundo, en el fondo han demostrado que:
- Son una herramienta de las corporaciones multinacionales para controlar la agricultura y la alimentación.
- Están produciendo gran pérdida de biodiversidad de especies cultivadas tradicionalmente
- Aumentan considerablemente el uso de agroquímicos.
- Los riesgos sanitarios a largo plazo de los transgénicos presentes en nuestra alimentación, o en la de los animales cuyos productos consumimos, no han sido evaluados seriamente y su alcance sigue siendo desconocido.


En resumen, consumir lo que el cuerpo necesita de una manera sana y equilibrada, ayuda a frenar el calentamiento global pues es menos la cantidad de productos que se tiene que fabricar, procesar y transportar. Además te sentirás más ágil y saludable.
Y por supuesto no tirar nada de comida, hay que planificar bien la compra semanal o mensual. Un último consejo, no hacer la compra con el estomago vacío, se comprará más de lo que se necesita.
 
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